Desde que en 1989 egresó el primer grupo, al que Schuji Murata (uno de los miembros más importantes de la Escuela Médico Homeopática Argentina, japonés él) llamó "Los 12 apóstoles", la Asociación Médica Homeopática dicta sus cursos de posgrado para médicos y farmacéuticos ininterrumpidamente. El nuevo ciclo se inicia hoy a las 20 en Rivadavia 179, sextopiso, auspiciado por la Secretaría de Posgrado de la UNT.
"El vaticinio de Murata se cumplió -afirma el doctor Miguel Isas, presidente de la Asociación-. Gracias a estos 12 precursores, la homeopatía se ha esparcido, como la buena noticia, por todo el NOA. Hemos formado médicos de toda la región durante estos años".
"Y es todo un desafío -añade a su vez el doctor Oscar Rojas, director de la Escuela-, porque exige doble aprendizaje: la formación clínica y farmacológica que requiere todo médico, y el reposicionamiento que necesita quien elige vocacionalmente practicar la homeopatía".
Sucede que para la medicina homeopática el hombre no es un conjunto de órganos; se enferma entero, y la enfermedad es la manifestación de su desequilibrio vital. La cura no llega por tratamiento de síntomas. En su obra principal, "El Organom", Samuel Hahnemann, fundador de la homeopatía, dice: "cualquier trastorno puede ser combatido y vencido por un trastorno más fuerte que, sin ser idéntico, sea sin embargo semejante en sus manifestaciones". Así, lo importante es individualizar al paciente y a su padecimiento, explica Rojas.